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Casas de madera: durabilidad, estilo y sustentabilidad

Son pocos los estilos de construcción que han sabido adaptarse a los tiempos con tanta sencillez y naturalidad como las casas de madera. Su existencia se remonta a épocas inmemoriales y, ya en pleno siglo XXI, la vigencia de este tipo de viviendas continúa prácticamente intacta. 

Desde alternativas de corte rústico al mejor estilo de las cabañas, pasando por pequeños cobertizos de madera que funcionan como complemento a otra construcción, y hasta llegar a casetas de jardín modernas y prácticas que se pueden acondicionar para una gran cantidad de fines, las casas de madera continúan demostrando su valía gracias a su practicidad y funcionalidad. 

Un material renovable que ofrece una más que generosa vida útil 

Las casas de madera han formado parte de las opciones estructurales de viviendas para los seres humanos desde muy temprano en la historia, por lo que este material en específico ya lleva una gran cantidad de tiempo demostrando que, de cuidarse correctamente, puede garantizar un período extenso de uso. 

Desde el punto de vista ecológico, la madera es un material renovable que tiene la capacidad de absorber el dióxido de carbono, una sustancia tóxica a la cual no solamente les es imposible absorber a otros materiales para construir viviendas, sino que además se produce a raudales en el proceso de fabricación de hormigón y acero, un par de los competidores directos de la madera en los insumos de construcción. 

Por ejemplo, miremos los datos aproximamos de emisión de C02 que se registran al momento de fabricar una viga de siete metros y medio con cada uno de los siguientes materiales: 

  • Aluminio: 327 k.0 de C02. 
  • Acero: 76 k.0 de C02. 
  • Hormigón: 101 k.0 de C02. 
  • Madera: -95 k.0 de C02. 
  • ¡La producción de una viga de madera de siete metros y medio ofrece un resultado negativo! Esto quiere decir que, en lugar de producir C02, más bien una viga de madera retiene el mismo gracias a sus propiedades de absorción de dióxido de carbono. 

    Bondades que van mucho más allá del impacto climático 

    Levantar una casa de madera para vivir no solamente es una acción consciente para el bienestar del medioambiente, sino que también es un proceso muchísimo menos engorroso que cualquier otra forma de construirse su propia vivienda, más allá de obtener los permisos legales para su levantamiento y fijar las bases de la construcción. 

    Adicionalmente, al optar por un modelo prefabricado se disminuye exponencialmente el tiempo y la cantidad de trabajo que tomará levantar la casa de madera. Este tipo de construcciones vienen preparadas en módulos que facilitan todo el proceso de instalación, y con un poco de paciencia y esfuerzo la misión puede completarse en poco tiempo. 

    Al tener la libertad en el levantamiento de la casa de madera es posible orientar la misma de forma óptima para lograr ahorros de energía en zonas con buena luz natural. Y más allá del diseño original de la construcción, en caso de ser una caseta prefabricada, el toque final del diseño siempre quedará a disposición del propietario. 


    Considerando toda esta serie de ventajas en conjunto, resulta casi imposible negar la sorprendente vigencia de una casa de madera tradicional en el presente. Puede que los grandes rascacielos de las principales ciudades del mundo sean una señal de supremacía. Con ese mismo pensamiento en mente, podemos ver entonces a las casas de madera como una señal de inteligencia y perspicacia.

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