• Jardines en las azoteas para reducir la contaminación

    La contaminación se está volviendo insoportable en algunas partes del mundo, por lo que los líderes de algunos países han tenido que tomar medidas ambientales para detener la degradación ambiental. En Francia, se acaba de aprobar una ley que exige jardines en los techos de las nuevas construcciones. Las plantas en los edificios pueden ayudar a combatir la contaminación.

    Los techos verdes son techos que se cubren con tierra para permitir que las plantas crezcan en ellos, sin utilizar materiales tradicionales como el hormigón o el ladrillo. En términos de sostenibilidad en las grandes ciudades que sufren una fuerte contaminación atmosférica, se trata de una actuación que tiene un impacto muy positivo en el camino hacia el desarrollo sostenible.

    Según expertos franceses, esta nueva ley pretende aprovechar los beneficios que ofrecen las plantas para reducir las emisiones de dióxido de carbono, emisiones que actualmente cuadruplican los niveles máximos fijados en Francia. Se estima que más de 20.000 personas mueren cada año en Francia como consecuencia de la contaminación.

    Además, los beneficios ambientales que pueden proporcionar los jardines de techo no son los únicos beneficios que pueden derivarse de las plantas. Se ha demostrado que las plantas ayudan a aislar el edificio y, por lo tanto, mantienen la casa más fresca en verano y aíslan el calor en invierno, ahorrando energía en las viviendas y las zonas comunitarias.

    Contra la contaminación y por la economía

    Las plantas y espacios verdes en las cubiertas de los edificios ayudan a combatir la contaminación urbana. Según la empresa de construcción ecológica total system Danosa, la presencia de plantas en una zona ajardinada en la parte superior del edificio puede ayudar a reducir las emisiones de carbono a la atmósfera hasta en un 50%.

    Además, los beneficios ambientales que pueden traer los jardines en la azotea no son los únicos beneficios. Se ha demostrado que las plantas ayudan a aislar el edificio, manteniendo así la casa más fresca en verano, el llamado «efecto toldo», y aislando del frío en invierno, ahorrando dinero.

    La liberación de estos gases y la saturación atmosférica, que provocan, entre otras cosas, la acidificación de los océanos y la amplificación del efecto invernadero, se vienen produciendo desde la primera revolución industrial. Y seguirá intensificando hasta que cambiemos la forma en que recibimos nuestra energía.

    Los vehículos, la generación de energía para la red y la producción industrial son las tres principales fuentes de CO2 y otros contaminantes del aire. Y las ciudades se están convirtiendo en grandes emisores debido al hacinamiento de vehículos que las atraviesan.

    Efectos positivos de disponer de jardines en las azoteas de los edificios

    El objetivo es simple: los árboles y las plantas son responsables de absorber dióxido de carbono y otros gases nocivos y liberarlos a la atmósfera en forma de oxígeno. De esta manera, la creación de jardines en la parte superior de los edificios podría proporcionar muchos más espacios verdes y aumentar el poder de limpieza de los árboles y las plantas.

    Vale recordar que esto no solo ayuda a limpiar y purificar el aire en la zona de las grandes ciudades. Todos estos gases nocivos se acumulan y se esparcen por el aire, para luego asentarse en la tierra y el agua, tanto en las grandes ciudades como en los países vecinos. Por lo tanto, los jardines de techo no solo ayudan a mejorar el aire en la ciudad, sino que también mejoran la condición del agua y el suelo circundantes.

    Otro factor a considerar es el impacto que tendría el establecimiento de estos jardines en la conciencia de las personas y comunidades cercanas. Toda una comunidad se siente conectada a un jardín en la azotea del edificio y contribuye a su manera al cuidado del jardín y por tanto al «ordenamiento» de su ciudad.

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